La Kaaba, la piedra negra y su mágico ritual

Más de 40 millones de musulmanes tienen un objetivo común una vez al año: la peregrinación a la Meca. Concretamente se reúnen en torno a un cubículo de forma irregular construido con sillares de granito sin decoración, ni ventanas. Tan sólo tiene una puerta para acceder a su interior. Este misterioso y sagrado objeto es la Kaaba.

Según la Historia musulmana, antes de los tiempos de Mahoma, la Kaaba servía como centro de culto para los árabes politeístas pre-islámicos, y se considera que contuvo 360 ídolos. Cuando en el año 360 Mahoma volvió a la Meca, retiró del templo los ídolos tras honrar la “Piedra Negra”.

El simbolismo de ambos objetos es el siguiente: la Kaaba, en primer lugar fue concebida como santuario para los musulmanes. Construida por Abraham y su hijo Ismael por orden de Dios hace 4.000 años, es un símbolo que representa la unión de las personas en torno a un objetivo común como es la revelación del corazón del hombre. Además, representa el fin de las religiones politeístas y la incipiente irrupción de las religiones monoteístas. Y finalmente significa el vacío, ya que en su interior no hay nada salvo la piedra negra cuyo significado es la abolición de los ídolos presentes hasta la fecha y el surgimiento de Alá como señor verdadero de la espontaneidad.

Por otro lado, la piedra negra simboliza el paraíso porque sus orígenes se remontan a Adam (Adán) y Hawa (Eva). Así,  la leyenda cuenta que el arcángel Gabriel la bajo del cielo y se la entregó a Abraham en señal de confianza.

Para finalizar cabe señalar el ritual que se ejecuta alrededor de estos dos objetos sagrados: consiste en girar 7 veces en torno a la Meca, empezando por la piedra negra y acabando en la misma. Esta tradición debe hacerse en sentido contrario a las agujas del reloj, dado que fue indicado de esta forma por Mahoma. Su simbolismo reside en que este número de giros son las vueltas que das a tu corazón como sede de la intuición del Uno.

Además, muchos de los peregrinos, también consideran necesario como complemento a este rito, besar siete veces la piedra negra, emulando de esta forma el beso que recibió Mahoma.