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El mito oculto de la venus de milo.

Una de las esculturas más famosas de la Grecia clásica es la Venus de Milo. Representando a la diosa afrodita, esta figura de mármol de 2 metros y 11 centímetros, tiene una gran historia en su interior.

El primer dato susceptible de intriga es su autoría. Se deduce por su composición y desgaste, que fue elaborada entre los años 130 y 100 antes de cristo, pero se desconoce su autor. Hay fuentes que indican que el autor fue Alejando de Antioquía por una inscripción que se llevó a cabo en la escultura. No obstante, la obra recibe influencia de Praxíteles y Fidias. Además, también se ha conjeturado que sus autores podían ser dos artistas llamados Agresandos y Aleixandros porque se han hallado inscripciones de los mismos en uno de los fragmentos de la figura.

Otro de los hechos intrigantes es su descubrimiento. Pese a que esta escultura data del año 100 A.C, no se descubrió hasta comienzos del siglo XIX. En un periodo de convulsión máxima en Europa, en el que la rivalidad entre el imperio Otomano y Francia era constante, se descubrió en Milo (en las islas cícladas) la estatua en cuestión. El descubrimiento se llevó a cabo por parte de un campesino, que tras encontrarla, intentó vendérsela a Francia. No obstante, el conflicto surge cuando el campesino, que había acordado vendérsela a los turcos, finalmente se la vendió al embajador francés en Constantinopla.

Ante esta tesitura, los turcos iniciaron una misiva para defender esta estatua ante Francia. Un ataque que se basó en varias batallas contra los máximos dirigentes del gobierno francés para pedir la devolución de la obra.

En otro lugar, tenemos el suceso de la pérdida de los brazos. Según algunos relatos, en uno de los conflictos que se produjeron entre ambos ejércitos, se rompieron los brazos de la estatua. Concretamente la estatua se golpeó contra el suelo, produciendo de esta forma la pérdida de los dos brazos. Y según cuenta este relato, los brazos fueron recogidos por los turcos y permanecen enterrados en paradero desconocido.

En la actualidad, la estatua se encuentra en el museo Louvre en París (Francia).

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